En palabras de Antonio Lax, su investigador principal, «este proyecto es mucho más que una investigación experimental». Lax afirma que el desarrollo que llevan entre manos, en el que participan la UMU y el Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria (IMIB-Pascual Parrilla), «no solo tiene el potencial de transformar la forma en que tratamos el daño cardíaco en pacientes oncológicos, sino que podría cambiar el paradigma de la cardio-oncología».
El impacto del proyecto puede ser notable. «Si logramos trasladar nuestra estrategia a la clínica, podríamos mejorar la calidad de vida del paciente sometido a quimioterapia», apunta Lax antes de precisar que su propuesta de fármaco «puede disminuir el daño cardíaco asociado al tratamiento oncológico y además sin afectar a la capacidad funcional del propio tratamiento».
El reto se ajusta al empeño que expresan sus desarrolladores en una visión de la ciencia «que va más allá del laboratorio y se traduce en soluciones terapéuticas reales que pueden cambiar vidas». Lax insiste en el compromiso, que su equipo comparte, «con la idea de que la investigación científica tiene el poder de transformar la realidad de los pacientes, de llevar el conocimiento generado en el laboratorio directamente a su cuidado y bienestar».
«Estamos trabajando juntos con un propósito común: mejorar la vida de los pacientes y ofrecer nuevas oportunidades en un área que necesita urgentemente soluciones efectivas», sintetiza el investigador del Ramón y Cajal sobre el sentido de una investigación que «representa un paso fundamental hacia una terapia innovadora para la disfunción ventricular inducida por quimioterapia con antraciclina».
Fuente: La Verdad. Más información aqui